Cuando
no esperas que nada nuevo pase en tu vida, es cuando te sorprendes y sucede lo inesperado.
Un número desconocido se
asomaba en la pantalla del móvil pasadas las 7, presionó el botón de contestar
y como si la hubiesen transportado a otra dimensión, su cuerpo se estremeció,
un escalofrío la sacudió desde la punta
de los pies hasta la hebra más fina de sus cabellos, sus ojos se abrieron igual que unas lunas, sintió que el tiempo literalmente se detenía, escuchar
esa voz no estaba en sus planes ni en un futuro remotamente lejano.
Su inconfundible
timbre resonó a manera de tambor repicando sin ritmo, su mente dio vueltas a
modo de un carrusel sin frenos, su única reacción sensata fue acabar con ese
martirio colgando la bocina.
Pero
por alguna obvia razón sus sentimientos se fueron tornando alegres,
la
felicidad invadió toda su masa muscular
y transcurrido solo 2 milésimas de segundos el mismo número apareció por
segunda vez, sin oportunidad de tener pensamientos lógicos sus labios pronunciaron un: Hola!
No
hubo mucho que decir solo había una razón para esa llamada: El encuentro
furtivo entre dos enamorados que solo
son fieles a la pasión pero gracias a las circunstancias solo son amantes clandestinos cuando sus cuerpos
necesitan alimentos enardecidos.
Pero
esta vez las cosas serian diferentes pensó, no pudo contener su dicha, ella
quería ser feliz con él y esta vez la
iba a provechar sin predisposiciones que en el pasado la habían marcado, se lleno de ilusiones, un nuevo sol
volvía a salir. Las llamadas y los
encuentros productivos si hicieron frecuentes, exitosos para ambos, parecía que
esta vez era la vencida, las muestras de cariños eran el pan de cada día, la
felicidad transpiraba por cada uno de sus poros, el amor existe constantemente
lo afirmaban con cada acción.
Pero
nada en la vida es color de rosas o nada es para siempre, una noche cuando
disfrutaban abiertamente de su amor en un sitio muy reconocido de la ciudad,
fueron sorprendidos por una mujer que desde lejos los apreciaba, se acerco
sutilmente procurando no espantar a los tortolos, y de un golpe lanzo al hombre
al suelo haciéndole preguntas con respuestas realmente obvias, el susodicho no
puedo articular palabra alguna, era evidente que la persona que los interrumpió
guarda algún tipo relación con el, la sorpresa los había tomado a los tres.
Ella
se levanto y se marcho no había explicación pero esta escena.
¿Quien
es el culpable? la novia por rebajarse ante tan bochornoso encuentro, ella por
creer ciegamente en las palabras de alguien o él por querer una vida doble.
En
cuestiones del amor siempre hay sorpresas gratas y malas, lo que es hay que
aprender a encontrar las señales de alerta para no llegar a las situaciones
malas o vivir engañado (hacerse el bobo).
Situaciones
como esta impiden que las experiencias se aprovechadas al limite. Los hombres
nunca van dejar de ser hombre y las mujeres nunca van dejar de ser mujer.