La vida y la muerte son dos sucesos que están a pedir de boca, en un momento se puede estar celebrando en este mundo y al otro instante estar celebrando pero en otro mundo, se que es trillado lo que les voy decir pero en verdad hay que vivir como si todos los días fuera el último porque simplemente así puede ser.
Todo empezó el sábado al medio día, me había deleitado con un exótico arroz de camarón hecho por las prodigiosas manos de mi tía, que no solo me complace en mis caprichos si no que cocina como los dioses, todo le queda exquisito, comí hasta quedar satisfecha y me sentí mejor que nunca, sin nombrar que varios días atrás estaba sufriendo de colon irritante y todavía tenia secuelas, por tal motivo seguía consumiendo ciertos medicamentos.
Pasada 1 hora después de comer, no podía mantenerme en un solo lugar, sentía un cosquilleo que hacia trasladarme de aquí para haya, me sentaba en el sofá, luego me trasladaba hacia las sillas, luego hacia otro sitio y así pase un buen tiempo pero no le di menor importancia.
Trascurrida la tarde a eso de las 5 pm, me dispuse arreglar archivos en el computador, después de un rato sentí que no podía sostener la cabeza, esta se balanceaba hacia atrás y el cuello lo sentía débil, hize unos pequeños ejercicios para el cuello y la cabeza, ver tv fue la única opción que me haría relajarme pensé, pero no fue así, mi cabeza empezó a girar de izquierda a derecha y sin posibilidad de mantenerla quieta, sentía que alguien estaba jugando con ella, moviéndola para todos los lados, la preocupación fue aumentando pero sin perder la calma, mi primer pensamiento fue el cansancio puesto que todo la mañana mantuve la mirada fija en el computador, tome un baño y el malestar se fue dispersando poco a poco, me vestí y otra vez me propuse a ver tv.
Luego alrededor de las 7 pm, la sensación de no poder mantener la cabeza en pie volvió, pero esta vez era más intensa, la cabeza se inclino totalmente para atrás y con mucho esfuerzo trataba de mantenerla erguida pero esta proesa era imposible, mi voz se puso frágil y la respiración se hacia cada vez más difícil, mi frustación crecio cuando me madre me vio y se echo a llorar, me dijo que mi cuello estaba totalmente hinchando, el llanto también se apodero de mi, ella seco sus lágrimas, me tomó del brazo y me llevó a la clínica, en el pequeño viaje mi mente solo pensaba en el paseo de la muerte o más bien la espera de la muerte si no me atendían rápido.
Llegamos y mi mamá con una furia maternal entro pidiendo auxilio por mi vida, porque respirar ya era complicado, es increíble el amor de una madre que nunca se cansa de luchar y como si sus palabras fueran ordenes, de inmediato me tomaron los signos vitales, me hicieron las preguntas frecuentes, minutos después me pusieron oxígeno y un antialérgico todo esto paso ante mis ojos sentada en una silla debido al tope del hospital, todas las camillas y la mayoría de las sillas estaban ocupadas por pacientes iguales o peores que yo.
Debido a mis circunstancia con mi cuello era incomodo estar en esa silla, mi madre se movió rápido otra vez y me trasladaron a una camilla, el dolor era intenso y fastidioso no podía cerrar los ojos, mis parpados espabilaban como alas de mariposa impidiendo conciliar el sueño.
Debido a mis circunstancia con mi cuello era incomodo estar en esa silla, mi madre se movió rápido otra vez y me trasladaron a una camilla, el dolor era intenso y fastidioso no podía cerrar los ojos, mis parpados espabilaban como alas de mariposa impidiendo conciliar el sueño.
Por primera vez sentí que el servicio fue excelente, tanto el medico como las enfermeras estuvieron pendientes a mi estado resolviendo a todas mis dudas y vaya que fueron muchas.
Le pregunte al medico del porque mi cabeza se inclinaba hacia atrás, su respuesta fue un total respiro para mi, dijo: el ser humano o más bien el organismo se protege a si mismo, al tener el cuello hinchado la posibilidad de respirar con el cuello recto eran pocas, en cambio si el cuello esta estirado la entrada y salida de oxigeno es más segura, eso me calmo un poco, aunque todavía tenia dolor en mi cuello y la búsqueda de la posición correcta para poder dormir y relajarme las veía esfumarse.
Mi madre siempre estuvo a mi lado dándome animo y al mismo tiempo oraba por mi haciendo masajes en el cuello, mi punto de relajación llego cuando comenzé a orar, a pedirle a Dios que me sanara y me sacara de esto, el dolor fue disminuyendo poco a poco y dentro de unas horas la hinchazón había bajado, solo a los lados del cuello sentía dolor pero eran leves, el medico se acerco y expreso que pronto me podría ir a casa lo peor ya había pasado.
Dentro de unos minutos la hinchazón bajo por completo, marcadas las 1 am pude llegar a casa pero no sin antes advertirme que todavía me dolería el cuello, que tenia que relajarme y dejar salir el dolor.
Fue difícil pero lo hize, volví a orar y sentía como el dolor salía de mi cuerpo.
Gracias a Dios puedo estar contando mi historia y ¡como no! también gracias a mi madre por su amor y valentía, por no permitir que esto llegara a mayores.
Gracias a Dios puedo estar contando mi historia y ¡como no! también gracias a mi madre por su amor y valentía, por no permitir que esto llegara a mayores.
Todavía tengo una leve sensación de dolor pero se que en unos cuantos días todo volverá a la normalidad y los dolores quedaran en este escrito.
Los médicos manifestaron que fue una alergia desconocida y que fue producto de la combinación de todo lo que ingerí ese día.
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